vie, 09 nov 2007 - Conway
Cada vez resulta más complicado encontrar una fecha en el calendario en la que no se celebre un festival de cine (sea de la condición que sea) en esta España nuestra. Supongo que la gente de la industria ve en ellos la única forma de que las películas lleguen al público, dada la desbandada general que en los último años ha dejado las salas comerciales tan vacías como los cráneos de esos dirigentes culturales empeñados en reactivar la cinematografía patria a golpe de talonario.Hace unos días echaba el cierre la 52ª edición de la Seminci de Valladolid, uno de los certámenes más veteranos y de los pocos a los que no se le puede aprovechar de cierto oportunismo, como muchos de los que se han apuntado últimamente a la moda de proyectar cuatro peliculillas, traer de visita a una estrella venida a menos y garantizar su presencia en los informativos durante un par de días.
Los vallisoletanos siempre han (hemos) defendido la Seminci como uno de sus (nuestros) escasos reductos de los que presumir ante el resto de los mortales. Un festival modesto, eso sí, sin demasiado brillo en cuanto a las grandes estrellas que se dejan caer pero con una programación lo suficientemente atractiva como para satisfacer a cualquier cinéfilo con una mínima curiosidad por lo que se cuece en las diferentes partes del mundo.
La última edición se abría con la incógnita de saber si la selección de títulos mejoraría la decepcionate 51ª Semana. Algo bastante sencillo dado el escaso nivel que mostró la mayoría de aquellos films y que diez días después de su inauguración quedaba completamete confirmado. De hecho, tan sólo hubo que esperar al día de la inauguración para constatar que Persépolis suponía un evidente cambio a mejor con respecto a 2006.
Parece claro, de cualquier modo, que ninguna película ha despertado un aplauso entusisasta general. Los 14 kilómetros de Gerardo Olivares, Espiga de Oro, fue la que más se acercó a ello, aunque quizá el jurado primara más su indudable valor como reflejo de una sociedad descompuesta que su estricto nivel cinematográfico.
El cine asiático, con los consagrados Wong Kar-wai y Hou Hsiao Hsien a la cabeza, demostró que cuando quiere puede ser tan hipnótico como plúmbeo, tan visualmente abrumador como soporífero en lo argumental. El bosque del luto, de Naomi Kawase, incomprensible Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes, pertenece a esas segundas definiciones. Un anciano senil y una enfermera traumatizada trotando durante hora y media en plena naturaleza sin saber muy bien por qué es algo que no todos estamos dispuestos a soportar.

El humor vino en esta ocasión de una industria habituada, por desgracia, a dramas con la guerra como telón de fondo. La israelí La banda nos visita demostró desde la modestia de su planteamiento que un sólido guión y un puñado de buenos actores son más que suficientes para sacar adelante una película. Aventuras y desventuras de un grupo egipcio de música atrapado por culpa del idioma al otro lado de la frontera.
Y una pequeña joya para el final, la argentina Regresados, de Cristian Bernard y Flavio Nardini, una muestra fehaciente de que el cine del país sudamericano tiene vida más allá de Ricardo Darín y de comedias romántico-dramático-políticas. Una lección de humor negro, surrealismo y desencanto a partes iguales a partir de las desdichas de una fracasada promoción de ex alumnos reencontrada veinte años después de su licenciatura. El matón de la clase arrepentido y dispuesto a lavar su mala conciencia tras leer a Paulo Coelho merece por sí solo el precio de la entrada del cine. Lástima que el dictado implacable de las distribuidoras nos privarán seguramente de disfrutarla por estas latitudes.

Que hermoso saber que te gusó tanto nuestra película. Gracias y sabé que tus comentarios son equiparables al mejor de los premios.
Gracias, Cristian.
Escrito por Cristian Bernard el vie, 21 dic 2007
Hola, soy el otro director de Regresados y quiero agradecerte el comentario y que hayas elegido verla en su momento.
Por el momento no hay distribucion en España. Seguiremos intentandolo.
Feliz año para todos!
Escrito por Flavio Nardini el vie, 21 dic 2007