lun, 26 nov 2007 - Mandarina Magaz
Hay momentos en los que crítica y público coinciden. Hay momentos en los que te recomiendan algo vehementemente y dan en el clavo. Hay momentos en los que una obra te sorprende y te impacta por la perfección de sus formas y por la complejidad oculta tras una premisa que, en un principio, parece simple y trillada.
Hay momentos en los que no puedes evitar sentarte ante el teclado y soltar aún más alabanzas de las que ya se han expresado hacia dicha obra.
Y es que cuando estás ante una serie tan bien realizada como Damages, solo te queda la opción de quitarte el sombrero ante esta casi perfecta maquina de relojería en forma de 13 episodios arrolladores, que no dejan de sorprender, impactar y enganchar.
El argumento de Damages no pasará a la historia (y ojo, que solo me refiero a su argumento), pues no deja de ser una trama de abogados muy al uso. Pero sus formas? en ellas está la clave del asunto. Damages juega constantemente con saltos temporales para explicarlo todo. Y todo, absolutamente todo se explica, tiene sentido y hace avanzar la historia. Nada de tramas superficiales para despistar la atención de un guión vacuo y sin dirección. Aquí todo encaja. Cada insinuación va a tener su impacto. Cada escena aporta algo y hace avanzar la historia, aunque sea a costa de engañarnos y de volver una y otra vez a los mismos puntos pero con ligeros cambios en el punto de vista y en la información aportada, logrando que nunca estemos seguros de qué es lo que está pasando o que nos demos cuenta de lo equivocados que estábamos al dar por supuestas algunas cosas.
Al empezar la serie, vemos a Ellen Parsons (interpretada por Rose Byrne) corriendo ensangrentada por NY y acusada del asesinato de su prometido, pero esa no será nuestra línea temporal ?presente?, sino que todo el ?presente? de la serie estará en los 6 meses anteriores a ese momento. Y en ese ?presente? veremos todo lo que ha llevado a esa situación, con una Ellen que entra a trabajar en el bufete de la implacable abogada Patty Hewes, interpretada impecablemente por una impresionante Glenn Close, que la guiará y utilizará a partes iguales durante el macro-juicio contra el empresario Arthur Frobisher, encarnado por un igualmente (y sorprendentemente) impresionante Ted Danson.
¿Cuál es la sensación que queda tras ver los 13 episodios de esta primera temporada? Pues no se puede evitar que en tu cabeza se repitan varias frases. ?No confíes en nadie?, ?nada es lo que parece? y, sobre todo, ?cuánto cabrón?.
Si después de leer esta crítica 100% groupie no salís derechitos a descargar esta serie, os estaréis perdiendo una de las obras maestras televisivas de estos últimos años.
Y ahora, disculpadme. Voy a limpiarme las babas.
