sáb, 29 dic 2007 - El Abuelo
Yo tenía que haberme sentado el miércoles por la noche a escribir la crítica de uno de los discos que más estoy escuchando en las últimas fechas, pero si hay algo de lo que carece el nicho paternal en que paso estos días de asueto y cebe, es internet. Y así es complicado hacer nada.
Así que no he podido contaros hasta hoy, que mi señora me ha dejado gozar de su ordenador, cómo me tiene de absorbido la lírica que emana cada una de las canciones de Set tota la vida, el cuarto y último disco de los barceloneses Mishima. A medio camino entre el pop luminoso de gente como Coldplay o Travis y el intimismo de Tom Waits, Mishima se ha marcado un disco que habla, con unas letras sobrias y poderosas, del desamor y la soledad, desde un punto de vista relativamente optimista.
El proyecto, como otros tantos proyectos triunfadores en el panorama musical patrio, ha sido parido en casa de Paco Loco, que no sé qué tendrá, pero si Alejo Estivel y Carlos Jean son los productores por antonomasia de los grupos líderes en ventas, él es el encargado de dirigir el camino de los futuros grupos con fuerza en el panorama más independiente. Cada uno en su lugar. Y supongo que algo tiene el agua cuando la bendicen, porque Set tota la vida sorprende por el virtuosismo de sus detalles. Escuchas sus canciones y de fondo se descubre un elenco dulce de detalles, pianos, vientos, mandolinas que hacen que todo el conjunto sea redondo.
Canciones como La tarde esclata, o Qui n'ha begut, o Neix el mon dintre lull, donde David Caraben se marca un spoken word que son palabras mayores sirven para certificar la última frase del anterior párrafo. Set tota la vida. Encantador.
Lo de Marc Parrot, por cierto, lo dejo para otra semana.

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Escrito por Pay Day Loans el vie, 15 feb 2008