jue, 10 ene 2008 - El Abuelo
A Paranoid y a mí nos ha bastado fumarnos una seesha de pistacho y una tarde tirados en el sofá para maravillarnos con esta delicia de la ciencia televisiva que han tenido a bien llamar Fama, ¡a bailar!, aunque su nombre correcto hubiera tenido que ser (pedazo de perífrasis) S.O.S. Adolescentes frikis, porque las tardes de gloria que nos van a dar alguno de los esperpentos ahí encerrados van a ser épicas.
El esquema es fácil, exactamente el mismo patrón que en Supermodelo, solo que esta vez moviendo más el culo. Veinte hermosuras de la pasarela danzarina más cañí, diez chicos y diez chicas, demostrándonos al mundo cuánto saben sufrir y trabajar por un sueño, cómo saben saltar, hacer piruetas, cómo saben alentarse los unos a los otros y cómo están dispuestos a dejarse la piel en el intento por lograr eso, la fama.
Enternecedor.
¿Por qué coños en todos éstos programas con academia tiene que haber un profesor con acentazo italiano? Y me da igual que se llame Valerio Pino que Rafa Méndez, que es el caso. Que vale, joder, habrá bailado con Rafaela Carrá, lo que de por sí ya es un exitazo, pero coño, podía intentar no forzar tanto el acento, que la única diferencia entre ambos es que uno va de metrosexual y el otro, con el pelo largo, de machote.
¿Es necesario que los alumnos aparte de decentes bailarines, sean unos frikis de cuidado? Esa es la gran pregunta. Salvo dudosas excepciones, ahí hay encerradas perlas que van a dar cortes de youtube impagables. Marcos, Susana, Javier, Lorena, Francisco... Uno por uno no tienen precio, pero ya por parejas, que es como han tenido a bien distribuirlos (la dinámica del programa exige realizar una coreografía grupal y otra por parejas a la semana), ya son simplemente hilarantes. Breve resumen de los más magníficos:
Marcos Díaz: Nuestra gran apuesta. Diversión garantizada. Una mezcla de niño de siete años, el hijo del frutero y Falete. Es débil, depresivo, torpe y encima, según parece, sucio de cuidado. Carne de toba en el colegio, ya él mismo dice que en clases de baile clásico se reían de él. Lógico. Su pareja, Lorena, en sólo cuatro días ha sido capaz de atormentarle la existencia. Se pierde en las coreografías, no las ensaya, protesta, se explica como un libro abierto. Un dechado de virtudes. Es amigo de Susana.
Lorena Gallegos: La sargento del grupo. Mente de madre de cuarenta y dos años embutida en el cuerpo de una rubia oxigenada de diecinueve. Nacida para bailar, dice. Manda más que habla. Frases épicas con las que puede escribirse un libro, tales como "la perfección está en el detalle" o "no he llegado a ser quien soy si no me hubiera esforzado". Carne de Belén Esteban, será portada de interviú tres semanas después de terminar su periplo por la academia. Pareja de Marcos, está a punto de pedir un cambio. Por el bien de la audiencia espero que no se lo concedan.
Susana Romero: La abuela del grupo. Tiene el don de sacarse un kleenex de la manga del jersey para sonarse los mocos en las mejores ocasiones. De una hora que dura el programa treinta minutos se los pasa llorando. Es Rosa de Operación Triunfo adaptada al baile. La profesora en jefe ya le ha dicho que por el bien de todos, con palabras mucho más bellas, le conviene hacer una dieta especial que le permita mantener el ritmo y adelgazar un poquito.
Francisco Jiménez: Lo de éste si que es afición por la fama y el resto tonterías. Hará todo lo que esté en sus manos para destacar más que el resto. Afeitarse como Rubén Garabaya ya es un paso. Saltar y bailar por cualquier motivo, como si le hubiesen metido una aspirina efervescente por el culo, otro. Tiene pinta de ser un insoportable de cuidado, de esos que pasa de cero a cien, y viceversa, en apenas unos minutos. Carne de confesionario cuando vengan mal dadas.

Hola desde Galicia:
Llevo algún tiempo leyendo tu blog, lo encontré por casualidad y me gustó, pero esta entrada sobre Fama a bailar me acaba de hacer llorar de la risa.
Gracias por amenizar mis horas de "trabajo".
Un saludo
Escrito por chinaski el mar, 15 ene 2008