dom, 13 ene 2008 - Lourdes
Partiendo de la base de que no es mejor que El Padrino, como reza alguno de los carteles promocionales con que me he tropezado por la calle, hay que reconocer que American Gangster es una grandísima película. De lo mejor que he visto en los últimos meses, probablemente.
Traza de una manera fidedigna y clara un retrato de una sociedad americana, la de los años setenta, a medio camino entre la opulencia y el abandono moral, la dejadez y el hedonismo más bajo. En medio de una guerra, la de Vietnam, y con el tema de la droga como telón de fondo, American Gangster narra la historia de Frank Lucas, antiguo chófer de Bumpy Johnson, capo de la mafia negra, quien a la muerte de éste sabrá ocupar su lugar y levantar todo un imperio económico sustentado en una heroína, la blue magic, de mucha más calidad y mejor precio que la de la competencia.
La película, a lo largo de las más de dos horas de duración irá desgranando la personalidad de un Frank Lucas metódico, calculador y frío. Dotado con una visión de la que probablemente otros capos carecían y de un estricto código ético, establecerá nuevos procesos para la distribución de la droga que le permitirán controlar todos los niveles de la cadena, amasando una fortuna con la que podrá, a su manera, crearse su propio sueño americano.
Frente a él, Richie Roberts, un policía solitario del departamento de narcotráfico que lucha por eliminar la droga de las calles. En su búsqueda de capos del hampa descubrirá toda la red que Frank Lucas ha construído, y al mismo tiempo, toda la estructura de corrupción que existe en la sociedad neoyorquina. Se establece entonces una dualidad entre dos hombres que guardan grandes similitudes, cada uno en su bando, cada uno con sus convicciones. Por un lado un negro que se mueve en un mundo de blancos, y por otro un hombre honesto en medio de un mundo de corruptos.
Ridley Scott crea así una lucha de poder en el que hay mucho juego para las antítesis y las contrariedades. Logra de manera magistral mostrarnos al supuesto malo como un hombre recto, con coraje, cargado de principios y que sentirá por sus iguales, por aquellos que actúan de manera firme como él respeto, frente a un honesto policía que no puede permitirse el lujo de dejar que los sentimientos hacia sus más allegados influyan en sus decisiones, de tal manera que llega a parecer despiadado (la antítesis entre el Richie policía firme que es capaz de enfrentarse a sus superiores y el Richie débil que se desmorona ante su divorcio es simplemente espléndida).
Sobre los actores, si tengo que elegir entre Denzel Washington y Rusell Crowe, me quedo con el segundo, que despliega a lo largo de toda la película todo un elenco de matices, tics y variedad de registros que borran cualquier atisbo de duda de por qué es el actor fetiche de Ridley Scott. No obstante, Denzel también borda su papel de patrón mafioso.
Como única pega, puedo decir que la fotografía es demasiado oscura (si es que se puede definir así), perdiéndote ciertas partes por estar intentando deslumbrar qué es exactamente lo que estás viendo.
Una candidata clara a llevarse unas cuantas estatuillas el próximo 24 de febrero. Si se celebra la gala, claro.

no me ha gustado nada de nada. pesada, lenta, aburrida. los actores si que me gustaron pero me hubiera ido a mitad de la peli..si no costara tanto la entrada, claro
Escrito por pasabaporaqui el dom, 13 ene 2008
A mi nunca me han gustado las peliculas de gangsters pero ya son varias las personas que me han hablado bien de American Gangster. Habrá que verla, aunque sea en casa.
Escrito por Ultrasónica el dom, 13 ene 2008