mié, 23 ene 2008 - Lourdes
A la tercera va la vencida. Tras dos intentos fallidos de escribir sobre Interview a lo largo de la última media hora, me hago el firme propósito de no utilizar ni el suprimir ni el delete durante los próximos treinta minutos. Lo que salga es otra cosa. Yo no prometo nada.
Un periodista político, Pier -Steve Buscemi-, de vuelta de todo, amargado y desencantado y una alocada y aparentemente frívola estrella del cine adolescente, Katia -Sienna Miller-, se encuentran en un restaurante de lujo para cumplir el trámite de una entrevista: él sin demasiadas ganas y ella sin tiempo que perder salvo en las obviedades más básicas.
Tras un principio de cita fallido en el que ambas personalidades chocan completamente, un poco de sangre, unas copas de vino y otras de whisky hacen que la conversación derive en la búsqueda de algún atisbo de sinceridad y en la introspección: el periodista desengañado intenta escarvar dentro de la estrella tratando de encontrar algo realmente interesante, más allá de lo que la prensa sensacionalista pueda mostrar. Conseguirlo le será realmente complicado.

A partir de ahí, diálogo, mucho diálogo: dobles sentidos, comentarios ácidos, duelos temperamentales y dos maneras de ser completamente distintas encerradas en un piso durante algo menos de hora y veinte. A los veinte minutos piensas que estás asistiendo a una maravillosa película, te surjen comparaciones con Antes del amanecer o Lost in traslation y deseas que la complicidad entre ambos protagonistas te lleve encandilado hasta el final de la cinta.
A los cincuenta minutos piensas que no es para tanto, que quizás aquello flojea, que la complicidad incipiente minutos atrás se ha quedado en meros fuegos artificiales y que no encuentras química por ningún sitio. Son tan complejos los caracteres de Katia y Pier, distintos, sin conexión, con altibajos, salidas de tono, lágrimas forzadas, violencia y calma en iguales cantidades que piensas que todo va a acabar de la manera más simple, vacua y fácil.
Pero no. Resulta que en los últimos cinco minutos la película da un giro radical que hace que al saltar los títulos de crédito te quede una sensación en el cuerpo agradabilísima, con una sonrisa en los labios y sientas un profundo respeto hacia Sienna Miller y sobre todo, hacia Steve Buscemi, que una vez más justifica porqué es uno de los actores más aclamados dentro de la escena independiente.
<Modo moralina on>¿El eje central? La dificultad para establecer vínculos afectivos, las máscaras autoimpuestas, la búsqueda de la sinceridad, los caparazones que de manera inconsciente la gente impone en cualquier relación, y, sobre todo, el cinismo como madre de la ciencia, como ente onmipresente en toda relación social. <Modo moralina off>
La cinta, hay que decirlo, dirigida por el propio Buscemi, es un remake de una homónima filmada en 2003 por el malogrado Theo Van Gogh -a quién va dedicada- y que forma parte del proyecto Triple Theo en el cual participan también Stanley Tucci y Bob Balaban.
Como digo Steve Buscemi está espectacular en su papel de perdedor descreído, con esa cara suya de recién despertado de la madre de todas las resacas, aunque hay que decir que Sienna Miller hay momentos en que, en ese enfrentamiento de personalidades, le gana la partida.

totalmente de acuerdo... m'ancantao... deseando estoy ver la tercera parte a cargo de turturro y que sea igual debuena que esta.
Escrito por halo el vie, 25 ene 2008