jue, 31 ene 2008 - El Abuelo
¿Cómo es el mundo visto desde los ojos de un hombre que se enfrentan a la texitura de no ocupar el papel protagonista dentro de su relación de pareja?
Ácido, hilarante, y muy divertido. Al menos eso puede pensarse con cada capítulo de Carpoolers, serie que actualmente se está emitiendo a través de la ABC y a la que, sin duda alguna, merece la pena engancharse. Los primeros capítulos, subtitulados, ya andan pululando por ahí.
Narra la historia de cuatro hombres con cuatro concepciones, y percepciones, de la familia distintas, que comparten coche para ir al trabajo, reduciendo costes y evitando atascos. Bajo este argumento simplista se esconde una disección de los traumas masculinos, de sus fobias, sus temores, y su insegura virilidad, a base de personajes que parecen salidos de una tira cómica. Es más: me atrevería a decir que, sin llegar a redundar en lo escabroso, Carpoolers guarda muchas similitudes con Padre de familia.
Por un lado tenemos a Gracen, un mediador matrimonial con un incipiente sentido de inferioridad ante su esposa, vendedora de pisos. Frente a él y su negativismo, Laird, dentista recién divorciado al que su ex mujer va desposeyendo de todas sus pertenencias y que ve en el sexo femenino al mayor de los enemigos.
Por otro lado, dos personajes que si en vez de carne y hueso fueran dibujos animados, no pasaría nada: en primer lugar Aubrey, esclavo de una esposa holgazana que gasta el tiempo tirada en el sofá, antítesis del tópico machista, con siete hijos a su cargo; y por último Dogie, miembro de la familia perfecta, en la que todo está tan milimétricamente controlado que no queda resquicio ni para el error ni la duda. Al menos aparentemente.
Sobre las situaciones a las que se enfrentan, en muchas ocasiones rozan el absurdo. El comienzo del capítulo piloto es sencillamente desternillante, y deja el listón bien alto.
