Tras más de dos años de espera , llega “Cronolánea” (Universal Music, 2008), el nuevo disco de Lori Meyers. Una de las bandas que más alto apuntan en el panorama indie por la frescura de su sonido, la contundencia de sus directos y la adicción que crean sus canciones. La espera ha valido la pena, a buen seguro uno de los mejores discos del año y el mejor de su carrera.
Los Lori Meyers tuvieron unos inicios prometedores,“Viaje de estudios”, su primer largo fue acogido con los brazos abiertos por crítica y público, una mezcla de rock moderno y pop de los sesenta y setenta. Brincos, Beatles, Byrds y Lagartija Nick en uno. Al año siguiente, “El Hostal Pimodán”, y al siguiente una reedición de este ya en Universal Music, dos E.P.s “Ya lo sabes” y “La caza”, singles y tres giras, un no parar. Pero llegaron los problemas con su anterior discográfica, pasaron de una indie a una “multi”, tras esto era necesario un descanso, hacer resumen de todo lo vivido. De todo esto va “Cronolánea”. Echar la vista atrás para mirar al futuro.
Con un sonido más cargado de energía que en el “Pimodan” y unos arreglos más cuidados que en el “Viaje de estudios” se convierte “Cronolánea” en una mezcla de las dos primeras obras de la banda a modo de cierre de una etapa. Con una producción estupenda de Ken Coomer, su música se acerca al power pop americano sin peder sus señas de identidad. Además se nota el cuidado que se ha puesto en cada canción para que ninguna suene igual a otra. Sus letras resumen todo lo que les ha pasado estos años, sus problemas discográficos en “Sin compasión”, el pasar tanto tiempo fuera de casa en “Intromisión”, la telebasura en “Ata fidelidad”, el tiempo de ocio y qué hacer con él en “Cúmulo de propósitos”. Una cronología de sus últimos años. También se podía haber llamado “Miscelogía”, pero “sonaba mucho a la secta de Tom Cruise”.
Trece canciones, un disco largo para lo que se estila hoy en día (no sobrepasar los cuarenta minutos), aquí nos regalan en más de cincuenta minutos una gran colección de canciones, con numerosos singles potenciales y otras canciones que, sin ser tan brillantes, configuran un todo estupendo, embriagador y realmente fácil de escuchar.
Repartidas las tareas compositivas entre Noni y Alejandro, estos cantan sus propias canciones dándole un color distinto a cada una de ellas. Noni, más maduro en sus letras y más contundente y seguro en su voz, en “Transiberiano” está como nunca. Por su parte Alejandro nos lleva a lugares embelesadores, bonitos, románticos, “Saudade” es una buena prueba de ello, casi una rondalla reconvertida a canción de cuna pop. “Luces de neon”, el primer single del disco, es una potente canción pop con reminiscencias setenteras y un estribillo de lo más pegadizo. “Alta fidelidad”, grande, muy grande, las guitarras y las percusiones aunadas en un ritmo contenido, muy power pop. De “Luciérnagas y mariposas” poco que decir, ya la podíamos escuchar en My Space y es una de las mejores canciones del “Cronolánea”. El elegir la mejor canción es difícil, “El secreto mejor guardado”, “La búsqueda del rol” o “Un mundo por delante”, que cada uno elija la suya porque es complicado. El cierre, de categoría, “Copa para dos” deja la sensación de haber empezado a escuchar “Cronolánea” hace unos escasos minutos, se hace corto, con lo difícil que es lograr esa sensación y lo fácil que les resulta.
Este año Lori Meyers tendrá una intensa gira de presentación del álbum, con actuaciones en algunos festivales de verano, entre ellos el Contempopranea. Tienen “un mundo por delante”, y si siguen haciendo discos como este, en poco tiempo lo tendrán a sus pies. Los de Loja se han salido. Felicidades.

Desde La Caza, demasiado sonido Brincos. A ver si se enteran de que Juan Pardo es un moñas y Junior no está para trotes. Que vuelva el sonido de Viaje de estudios. O La pequeña Muerte, pero que vibren como antes, y no adormilen al personal
Escrito por salva2 el vie, 21 mar 2008