Vivimos en un mundo bibliófago, en el que los libros se devoran a una velocidad de vértigo. Libros que un día son ensalzados como obras cumbre de la literatura son olvidados en cuanto pasan unas semanas. Apenas un libro sale a la venta, comienza su declive y no es necesario que pase mucho tiempo para que acabe acumulando polvo en algún rincón olvidado.
Entonces ¿qué sentido tiene que le dedique mi tiempo y mi espacio a otros libros, libros cuya rareza reside precisamente en que no pueden ser leídos? Quizás se deba a que en ellos la capacidad para intrigarnos se mantiene intacta más allá de lo que dicta la actualidad, los premios literarios o las modas pasajeras.
Esos otros libros, por su naturaleza, por sus características o por su historia, han trascendido su función de recipiente y se han convertido por sí mismos en personajes de su propio relato. Y dentro de estos relatos, el del manuscrito Voynich es, posiblemente, el más extraño y cautivador.
El manuscrito Voynich ha sido calificado como el libro más raro del mundo, y como tal ocupa un lugar de honor en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos. El nombre del manuscrito procede de Wildfrid Voynich, un bibliófilo lituano que lo sacó a la luz en 1912, tras comprarlo por poco dinero a un colegio jesuita necesitado de fondos.
El manuscrito está formado por 240 páginas de pergamino, profusamente ilustradas, y parece haber sido escrito entre los siglos XV y XVI, aunque algunos autores sitúan su origen en el siglo XIII. La peculiaridad del manuscrito reside en que está redactado en un idioma completamente desconocido que hasta el momento ha resistido todos los intentos para ser descifrado. Este idioma (que ha sido bautizado como Voynichés) respeta muchas de las características de las lenguas naturales, al contrario de lo que sucede con otras lenguas creadas por el hombre.
Las ilustraciones del manuscrito, que versan sobre distintos temas, también son intrigantes. Algunas de ellas parecen formar una suerte de herbario, si bien ninguna de las especies representadas se corresponde con una planta real. Otras parecen recoger las imágenes de extrañas constelaciones, nunca vistas…
Se han realizado múltiples especulaciones sobre el autor (el fraile Roger Bacon, el alquimista John Dee, el mago y falsificador Eduard Kelly…), pero aún no se ha podido determinar quién fue. La propia naturaleza del libro también ha sido objeto de una gran cantidad de teorías. Algunas, las más extravagantes y oscurantistas, proponen que el libro recoge conocimientos increíblemente avanzados para su época. Otras consideran que es un tratado alquímico o un herbario escrito en una lengua desconocida, o bien en una lengua europea que ha sido cifrada de algún modo. Y hay, por supuesto quien considera que el manuscrito es simplemente un enorme engaño mantenido a lo largo de la historia.
Sea cual sea la verdad, el manuscrito Voynich tiene un elevado poder de sugestión, de modo que una gran cantidad de investigadores ha tratado de desentrañar sus misterios, e incluso ha servido de inspiración para otros libros, como el más moderno Codex Seraphinianus del arquitecto italiano Luigi Serafini.
A todos aquellos a los que los libros os emocionen más allá de las palabras os gustará saber que el manuscrito Voynich ha sido completamente escaneado y puede consultarse gratuitamente. Así que os animo a que, aunque sea a través de la pantalla de vuestro ordenador, examinéis sus páginas y sintáis el misterio que envuelve a las palabras carentes de significado, a las imágenes incomprensibles, a las enigmáticas hojas de ese libro que nunca, hasta hoy, ha podido ser leído.
