Xoel López no para y publica Reconstrucción, un volumen repleto de material con nueve canciones nuevas, cinco editadas y un DVD con imágenes su última gira. El título del disco refleja las ganas del gallego por cambiar, por mejorar, por “edificar algo más sólido y con más experiencia, con más sabiduría”. Siete años después de su debut y con cinco discos de por medio, Deluxe se consolida (de nuevo) en la escena nacional con un trabajo maduro, sincero y fiel a su realidad vital. La denominada “Noche de La Riviera”, su salida a hombros en la mítica sala madrileña, no hace más que apuntalar la sensación. Xoel se ha convertido en algo grande.
Pasas de Fin de un Viaje Infinito a Reconstrucción. ¿Cerraste una etapa y ahora intentas moldearte a ti mismo de nuevo?
No sé hasta que punto los títulos tienen relación entre sí. Yo cada vez que pienso un título trato de que tenga un sentido con lo que estoy haciendo en el momento, no pienso en si tiene que ver con lo anterior, si cierro un ciclo o si abro uno nuevo. De hecho, yo creo que precisamente un disco es una reconstrucción, de alguna manera, porque es por un lado una reconstrucción de unos hechos, que es lo que ha pasado durante un año, y por otro lado es una reconstrucción porque cada vez que acabas un disco vuelves a tirar todas las piezas y lo vuelves a construir, pero de otra forma. Me gusta Reconstrucción porque me parece que tiene algo positivo, en el sentido de que siempre es hacia algo mejor. Es algo que se cae, que parece que lleva implícito la pérdida de algo, pero reconstrucción significa algo mejor, que vas a edificar algo más sólido y con más experiencia, con más sabiduría, si quieres.
¿Qué nos vamos a encontrar en Reconstrucción? (qué tipo de canciones, qué música...)
Quince canciones, un DVD y un montón de material que es un buen reflejo de lo que ha sido este año, un año muy intenso. Ha sido un año de mucha composición, de muchos conciertos, de tres videoclips... De alguna manera quizás es el trabajo más fiel en cuanto a que refleja más la realidad del tiempo que ha pasado. Otras veces, si tardas dos años o tres sacas un resumen, pero esto, aunque he hecho más de quince canciones, lógicamente, creo que refleja mejor lo que ha sido este año para mi. Hay muchas temáticas, muchos lugares diferentes, muchos puntos de vista a través de los que mirar a las cosas y, al mismo tiempo, hay cosas que tienen que ver con el pasado y otras que son puertas hacia cosas nuevas. Podría estar hablando así eternamente porque se me ocurren un montón de cosas...
Nueve canciones nuevas, cinco editadas y publicadas en tu web, un DVD con aquella noche, quinto disco en ocho años... ¿La solución contra la crisis musical esta en la proliferación compositiva?
No, a mi no me afecta la industria en ningún sentido. La industria podría desaparecer o podría estar en su mejor momento, pero yo seguiría haciendo canciones siempre al margen de ella porque no pienso en ella cuando compongo. Pienso en mi vida, en lo que me rodea, en mis sentimientos, en los sentimientos de los demás... pero nunca en el dinero. Al fin y al cabo la industria tiene que ver con eso, ¿no?
Musicalmente, ¿qué aporta este disco a tu carrera?
Creo que sobre todo aporta a escala lírica. Hay diferentes puntos de vista, nuevas formas de escribir y un sentido más observador. Empiezo a reflejar cosas más cotidianas, de las que antes no hablaba. Antes miraba más hacia adentro y ahora, de alguna manera empiezo a sentir un equilibrio interior con lo que tengo más a mi alrededor. Musicalmente hay cosas nuevas. Es un disco más de nuestra tierra. Tiene toques más españoles pero, al mismo tiempo, más folk americano. Sigue reflejando cosas que siempre me han gustado, los sesenta... Es quizás más calmado en cuanto a producción, no es un disco muy exagerado en lo que se refiere a arreglos. Hay canciones como Quemas que es casi una copla, un poco flamenquito, y eso me gusta. Tengo la sensación de que he abierto algunas puertas, musicalmente hablando.
A estas alturas no nos deberíamos sorprender con tus piruetas musicales pero, un interludio a lo Morricone... ¿Cómo se te ocurrió? ¿Qué función cumple dentro del disco?
¿Te refieres a los instrumentales? Es que yo creo que es una realidad que me apetecía reflejar. Yo no sólo soy compositor de canciones, de historias, sino que también soy musico, y me gusta tocar la guitarra... y me parece que las instrumentales, sobre todo dentro de un disco, complementan bien. De repente liberas un poco al oyente y te relajas o evocas simplemente un paisaje. Es una canción en la que hablo de un paseo sobre una playa, de ahí viene la idea.

¿Qué tuvo La noche de la Riviera (la vamos a bautizar así) para marcar tanto? ¿Se convirtió en una consagración para el público y la crítica o también en una confirmación personal?
Para mi fue un día muy importante porque era el colofón de la gira anterior y terminar de esta manera, viendo que ha venido gente de toda España al concierto o que hemos llenado La Riviera por primera vez, es un punto de inflexión. Y hubo mucha energía ese día, fue todo muy especial. No sé si fue un sueño hecho realidad, en el sentido de si yo buscaba eso realmente, pero desde luego, si que fue muy gratificante el ver que todo lo que has hecho durante estos años se convierte en eso, en una experiencia compartida, algo que pudimos disfrutar todos y una fiesta a lo bestia.
Si echas la vista atrás, ¿con qué momentos de tu carrera musical te quedarías? ¿Cuáles desecharías si te dieran la oportunidad?
Me quedo con las experiencias tipo las primeras giras, el primer Benicassim, el Laboratorio Ñ en Argentina con Quique, Iván Ferreiro, Pereza, etcétera. Me quedo con haber conocido a otros artistas que me han enriquecido mucho y de los que he aprendido mucho. Me quedo con el concierto de La Riviera, con la gente maravillosa que he conocido en la carretera y en las ciudades de por ahí, todos los viajes en latinoamérica, en Alemania, en Portugal... Y no me quedo con temas que tienen que ver con contratos discográficos. Tuve una mala experiencia al comprar la carta de libertad y el paso de Mushroom a EMI fue bastante doloroso.
If Things Were To Go Wrong marcó un hito nada más publicarse. En discos posteriores te has apartado, estilísticamente hablando, de aquellas canciones. ¿Cuáles han sido las razones en las que se sustenta este cambio?
Razones personales, de honestidad, de ser más yo mismo y búsqueda de la madurez, quizás, a través de mi música. Yo sentía que estaba madurando como persona pero que mi música no estaba reflejando esa realidad. Por eso me sentí un poco obligado a cambiar. Igual que yo era menos fan de lo que escuchaba, era más creador. Dejé de mirar a lo que hacía otra gente o seguí mirándolo pero desde un punto de vista más personal, más llevándolo a mi terreno, intentando adaptarlo a mi forma de ver las cosas.
Baba O’Reily o There Is A Light That Never Goes Out son dos de tus versiones que más han sonado. ¿Estás pensando en xoelizar algún otro clásico?
Fueron canciones que fui grabando y algunas de ellas se incluyeron en discos. Ahora estoy mucho más centrado en la composición que en versionar pero bueno, siempre hay algo por ahí, sobre todo en directo.
Una maliciosa, “tus discos de platino me importan un pepino”. ¿Alguna vez te has arrepentido de esta rima?
No puedo arrepentirme de lo que un día sentí, lo que pasa es que no es un reflejo de lo que estoy haciendo, evidentemente. Trataba de ser irónico con la industria musical y quizás no se entendió por ese lado. Puede que alguien pensara que yo quería hablar de una forma pretenciosa cuanto realmente lo que había era mucha ironía y mucho reírse de uno mismo.
¿Pagar el canon digital es una invitación a bajarse discos, una redención por el delito que vas a cometer?
Bueno, a veces pagan justos por pecadores y las leyes no favorecen al cien por cien de la gente.
¿Te sabes el baile de Chikilicuatre?
No. Me sé la parte del maiquelyason, yo bailaba como Michael Jackson cuando era pequeño.
