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Libros

dom, 30 mar 2008 - El dinosaurio

Continuamos la serie sobre Otros Libros con un libro que no existe, pero del que hay publicadas, al menos, cuatro versiones diferentes. Un libro que durante años fue el más solicitado de la Biblioteca Británica. Un libro para el que el mismísimo Borges creó una ficha ficticia en la Biblioteca Nacional Argentina. Un libro al que se hace referencia en cientos de novelas, canciones y películas. Un libro que no es otro que el Necronomicon de Al Hazread.


El Necronomicon (Al Azif) fue escrito en torno al año 700 por Abdul Al Hazread, un poeta loco que decía haber hallado bajo las ruinas de una inencontrable ciudad del desierto de Yemen los anales secretos de una raza más antigua que la humanidad y que adoraba a divinidades desconocidas llamadas Yog-Sothoth y Cthutlhu. Al Hazread reunió todos sus conocimientos en este extraño grimorio, que fue traducido en secreto al griego y posteriormente al latín. Prohibido por la Iglesia en 1232, aún subsisten algunas copias, cinco de las cuales están cuidadosamente guardadas en las bibliotecas más importantes del mundo: las ya mencionadas Biblioteca  Británica y Nacional Argentina, la Biblioteca Nacional de Francia, la Biblioteca Widener de Harvard y la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en la misteriosa ciudad de Arkham, Massachusetts.

La sola lectura del Necronomicon provoca la locura  y la muerte. En su interior se guardan fórmulas olvidadas que permiten contactar con seres sobrenaturales de inmenso poder, los Primigenios, que algún día despertarán y recuperarán el dominio que un día tuvieron sobre la Tierra.

La historia del Necronomicon es extraña, oscura, fascinante… y completamente falsa. Porque el Necronomicón nunca existió más allá de los relatos de H.P. Lovecraft y de otros escritores que, en la primera mitad del siglo XX, desarrollaron lo que se ha dado en nombrar como Los mitos de Cthulhu, una revisión del terror literario que buscaba sustituir las formas góticas del género por otras más acordes al mundo moderno. Así, en relatos como El Horror de Dunwicho El caso de Charles Dexter Ward, Lovecraft introduce un nuevo concepto de terror, que ya no está basado en la muerte y el más allá, sino en el horror ante el infinito  y la insignificancia de la vida humana.

Lo sorprendente del Necronomicon es que, a pesar de ser claramente una ficción literaria, muchas personas siguen convencidas de que el libro existe realmente. Aunque se han publicado varias falsificaciones del libro, entre las que destaca el llamado Necronomicon de Simon, los más fanáticos continúan convencidos de que el verdadero Necronomicon aún no ha visto la luz y continúa escondido en alguna vieja biblioteca o forma parte de la colección de un millonario excéntrico.

Pero no todo en el Necronomicon permanece oculto. El libro ha servido de inspiración para obras reales, como el Necronomicon de H.R. Giger (el dibujante que creó a Alien) o el Proyecto Necronomicon, que pretende crear un auténtico Necronomicon falso en la red. El Necronomicon ha aparecido, así mismo,  en obras literarias, cinematográficas y musicales de autores tan dispares como Stephen King, Sam Raini o Metallica y se cuentan por cientos las referencias al libro en comics, series de televisión y videojuegos. Quizás el Necronomicon no sea real, pero sí lo es la huella que ha dejado en la cultura del último siglo.

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