Mandarina Magazine

Música

lun, 23 jun 2008 - Paranoid

Paranoid/Stoke

Después de diez años en la escena madrileña, y gracias a la edición de un excelente primer LP, Un día en el mundo, Vetusta Morla ha ascendido de nivel y ha alcanzado ese punto en el que casi sobran las presentaciones. Su música, sus directos y sus letras convierten al grupo de Tres Cantos en una de las mejores opciones del presente y en una de las bandas que, a buen seguro, marcarán tendencias en el futuro.

En Mandarina Magazine hemos hablado con ellos y aquí tenéis la primera parte de la entrevista.


La primera es obligada. ¿De dónde sale vuestro nombre?
Pucho:
Vetusta Morla es un personaje de La Historia Interminable, un libro de la literatura juvenil que creemos que tiene que ser una novela de lectura obligada entre los adultos, la verdad. El nombre salió un poco por casualidad, lo que pasa es que con el tiempo ha ido tomando peso, su propia identidad. En el libro es una tortuga gigante, un poco nihilista, como que está descreída. Una tortuga a la que le hacen las preguntas sobre fantasías. Tiene relación con la banda, como el paso de tortuga que hemos llegado estos diez años en los que nos hemos tomado todo con mucha calma, y con las letras. Hay como dos mundos, se mezclan un poco la realidad con la fantasía. Se refleja también muy bien en el libro, los dos colores de las tintas, de las letras, la realidad es la roja, la fantasía es la verde. No se sabe nunca cuando hablamos de fantasía y cuando de realidad.

¿Qué es lo mejor de llevar tantos años de directo en directo?
Álvaro Benito:
Lo mejor es aprender a conocernos en directo. En concreto, cuando pasan los años empiezas a conocerte a nivel personal, en el local y saliendo por ahí a tomar algo. Pero te conoces mucho en los conciertos en directo y aprendes, no sólo a tener empatía con el otro, también a saber cómo le está yendo en ‘su’ concierto y a formar parte del mismo concierto. En vez de ser seis personas las que estamos tocando, que seamos sólo como uno.

Pucho: Los directos también conllevan muchas más cosas, no sólo toda la convivencia que hay ahí detrás, sino ir en ruta, seis personas, compartiéndolo todo… Lo que más hemos aprendido es a unirnos como ente, como grupo, como formación. Seis personas que se conocieron cuando eran muy jovencitos y han ido creciendo juntos, con la cantidad de conciertos que hemos tenido juntos, la cantidad de experiencias fuertes, como haber tocado en Líbano, en el Sahara Occidental (los campamentos de refugiados)… Todas esas experiencias se van acumulando y las vas viviendo con intensidad. Hacen persona, también, hacen persona y grupo.

¿Tenéis formación musical? La compleja instrumentación que lleváis (como por ejemplo la percusión) hace pensar en ello.
Pucho:
Hay de todo en la banda. Yo empecé hace muchos años. Hice solfeo, un par de años de piano pero lo dejé. No me gusta mucho el ritmo de estas escuelas, no soy una persona para nada metódica, soy muy disperso y no me iba bien. Lo dejé, pero al cabo de los años, volví a la escuela de música de Tres Cantos, pero de otra manera. Se formaron una serie de combos de formación moderna. Había uno de jazz, big bands, otro de rock, en el que se hacían versiones de Queen, de Led Zeppelin, de todo. El profesor era bastante bueno. Estábamos ahí, no era escolástico, no era de escalas y eso, era más rollo libre. Al final, en esos combos estábamos todos metidos, menos Juanma y Álvaro. David ha tocado la batería ahí, Guille ha ido a clases de guitarra… Juanma es autodidacta, es un tío que es muy constante, muy cabezón y perseverante, todo lo contrario a mí (risas). Todo viene de tocar y tocar. Nos hemos formado los unos a otros.

Álvaro Benito: En el local te formas mucho. No hemos ido todos a un conservatorio, pero el local es algo parecido. Como hemos aprendido a decirnos las cosas los unos a los otros, y es mucho más fácil ver las cosas desde fuera, nos vamos criticando entre todos. Ayuda porque igual tú no te estás dando cuenta de algo y otros sí.

¿A base de broncas?
Álvaro Benito:
(Risas) Lo hemos sabido canalizar muy bien, siempre que nos dicen algo pensamos, “lo está diciendo por algo, tendrán razón”. Todos hemos tenido que aceptar esa crítica. Son comentarios, no críticas, y de ahí se aprende, sin duda.

Pucho: (Risas) ¡Si hubiera sido a base de broncas no habríamos durado diez años!

Es que después de ver la puesta en escena en la Joy Eslava, daba la impresión de que contabais con una formación reglada…
Pucho:
Fuera de lo que son los instrumentos básicos, como la batería, el bajo o la guitarra, se ha ido adaptando, también. Lo que ha habido y lo que va a haber de Jorge puede ir cambiando. Tenemos una impronta y es que la que manda es la canción, no manda ningún miembro por encima del otro. Lo que nos va pidiendo es lo que requiere de instrumentación. Antes llevábamos congas, con una base un poco más latina incluso. Luego hicimos un tema que llamaba teclado y Juanma empezó a tocar sin tener ni idea. Y hasta hoy.

Vuestro equipo, vuestra potencia en los directos, no parece de un grupo que está empezando. ¿Lo habéis acumulado durante estos años o la música empieza a dar sus frutos?
Pucho:
Se da la coyuntura de que llevamos diez años en esto. Parece que acabamos de aparecer ahora de la nada y no. Llevamos diez años haciendo canciones, sacando LPs, como hemos podido, y ahora es cuando todo se ha confabulado para que salga este disco. Después de tantos años queríamos salir con un disco que reflejase todo el esfuerzo, todo el trabajo y toda la ilusión que hemos puesto durante este tiempo. En ese tema somos muy perfeccionistas. Quizás por eso ha ido todo un poco más lento pero vamos, lo teníamos muy claro. No queríamos salir como otra gente que tiene quince canciones y dicen, vamos a grabarlo ya y eso, el siguiente, ya se verá. No. Queríamos ir con calma y buena letra.

Supongo que el directo de Joy Eslava se acerca bastante a vuestro concierto soñado. ¿Qué componentes ha de tener un espectáculo vuestro?
Pucho:
Para mi, hasta la fecha ha sido el concierto clave. Emotivo y muy en familia. Tocábamos en casa, que es donde hemos tocado todos estos años, en el circuito madrileño, y había mucha expectación entre la gente, con el público madrileño que nos había seguido y decían “ostia, la presentación del disco, no podemos perdérnoslo”. Salir, ver a toda esta gente coreando las canciones, disfrutando, con unas caras de gozo…

Álvaro Benito: El concierto de la Joy también tenía, aparte de unas canciones y una escenografía, un componente que era una fiesta, una presentación después de diez años y este disco. Aparte, también se respiraba mucha emotividad. Estábamos ahí muy preparados para hacer una fiesta y para sentirla. Y la sorpresa también fue, yo creo, salir al escenario y ver que el público estaba igual que nosotros. Se unieron las sensaciones y eso creó un poco de magia.

Ayer os volvimos a ver en el Parque de la Bombilla. ¿Cómo elegís vuestro repertorio? Da la impresión de que tenéis canciones de sobra para ofrecer.

Álvaro Benito: Sí que lo estudiamos bastante. Primero, si presentas un disco, en el concierto tienes que ofrecer muchas de las canciones que vienen en el álbum, pero también ha de tener un hilo conductor, como si fueran secuencias de una película. Entonces, el repertorio muchas veces lo elegimos en cuestión de la que viene bien tocar, de lo que más fluido entra. Cada canción es como una pieza de un puzzle que vas completando. Canciones que hemos rescatado para este repertorio, como Habitación Favorita, la metimos porque creímos que encajaba bien en ese momento y en ese sitio. Para hacer un repertorio no tienes simplemente que coger las canciones que hay y tocarlas, sino ver como anda bien.

Pucho: Tenemos alguna que otra para ir variando, para ir cambiando según vemos y según nos apetece.

El que hagáis la presentación de vuestro disco y que la gente se sepa vuestras letras…

Álvaro Benito: Es más fuerte cuando sales de Madrid, incluso.

Pucho: Si, porque en Madrid es lo que decíamos antes. Ya llevamos mucho tiempo y, aparte, el disco ya había salido. Cuando sales fuera de Madrid, empiezas y la gente se pone a cantar… ¡Ha habido veces en las que no me oía desde la primera palabra! Ahí hasta te asustas y todo. Piensas, “tranquilos, tranquilos, que queda mucha noche todavía. Pero claro, es una satisfacción tremenda.

¿Los dos bidones que usáis son los dos instrumentos que más baratos os han salido?

Pucho: (Risas) Si, si, desde luego. No sé de dónde los cogemos. No sé si son de Tres Cantos... Los bidones surgieron durante la grabación del disco. Está grabado en Castilla-La Mancha, en unas antiguas bodegas que las ha reutilizado un artista que tiene ahí su taller-estudio-escuela (un poco de todo). Cuando se desfoga o hace fiestas, muchas veces se va a mitad del campo manchego, se coge un par de bidones y se relaja. Grabando el disco, Manuel Colmenero, nuestro productor, dijo: “¿Por qué no grabamos con los bidones de Alfredo, los que utiliza para irse por ahí a desfogarse?” Pasamos del no te pases, del tampoco hay que saturar, a esto. Hay imágenes en el DVD que va con el disco que son brutales. Jorge desfogándose. Él mismo pensó que había que recuperarlos, que no se podían quedar sólo en el disco, así que los cogió de una obra y encima los pintó.

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