Hace muy poco, Chema Madoz tuvo el honor de cubrir “una de las fachadas de Madrid”, la del edificio España, con su luna particular. La imagen, que formaba parte de la Noche en Blanco, atestiguaba una forma de ver la fotografía muy personal, algo parecido al oxímoron sólo que, en vez de contrarios, sus trabajos reproducen mundos que jamás uniríamos. O sí. Ahí está en parte la gracia. Esa cara de “por qué no se me habrá ocurrido a mi”.
¿Qué supone para un fotógrafo cubrir el edificio España de Madrid durante la Noche en Blanco?
En mi caso, algo parecido a un desafío. Nunca me había encontrado con una propuesta de esas características. El formato y la ubicación de la imagen invitaban a intentar lograr una imagen que tuviera un cierto aliento poético junto con una gran eficacia visual. Por otro lado estaba la duda de cómo resultaría una reproducción de ese tamaño, de una imagen que estaba repleta de pequeños matices. Creo que los resultados fueron aceptables.

Un nudo en la madera que parece la llama de una cerilla, una alcantarilla reutilizada como escurreplatos… ¿Las ideas para tus fotografías surgen de repente o son el producto de un proceso creativo más o menos largo?
Surgen de la contemplación y del análisis. El proceso no sigue unas pautas concretas, pero son imágenes en las que cada uno de los elementos que aparecen en la fotografía tiene su sentido. No hay elementos superfluos. La mayoría de las veces es el resultado de un proceso en el que lo complejo aparece cómo algo elemental o sencillo. En principio son dos conceptos contrapuestos, que pueden funcionar juntos con mas naturalidad de lo que pensamos.
¿Quiénes son los artistas que hicieron que te decidieras por esta profesión?
Algunos de los artistas que más me impresionaron en mis comienzos eran gente como André Kertesz, Jan Dibetts o Duane Michals. Sus trabajos me sirvieron para tomar conciencia de cómo la imagen puede jugar con la idea de la percepción y a su vez convertirse en un lenguaje.
¿Se puede vivir de la fotografía artística en este país?
Se puede, pero es mucho más complicado de lo que debería. No hace mucho recibí por mail un estudio en el que se afirmaba que, en España, tan sólo el 3% de los artistas (no hablo sólo de fotógrafos) puede vivir de su trabajo. Esto indica claramente cual es la situación. Es realmente lamentable. No creo que en otros países se estén barajando estas cifras.

¿Eres partidario de que el PhotoShop forme parte de la fotografía artística contemporánea?
Cualquier herramienta que esté a tu alcance es válida. Simplemente hay que ser consciente de que el territorio en el que te estás moviendo, es otro, es diferente, que tiene sus propias reglas y por tanto sus propias lecturas. Las imágenes así tratadas tienen un ámbito propio.
El color prácticamente tiene vetada la entrada a tu estudio. ¿La realidad se retrata mejor en blanco y negro o tomos similares?
Es simplemente una elección que pretende adecuar el qué cuentas al cómo lo cuentas. El color tiene una relación más directa con la idea de realidad. Mis imágenes parten de un lugar diferente y el blanco y negro otorga a la fotografía un carácter mas inmediato de representación. Es una re-elaboración de la realidad y marca una distancia evidente con ella.
¿Has caído en las garras de la impresión digital o te consideras un fotógrafo romántico con cubetas, soluciones químicas y cuerda de tender?
En alguna ocasión he realizado alguna impresión digital. Funciona, creo que no está nada mal, pero mi trabajo lo sigo positivando de forma tradicional. Curiosamente no tengo la más mínima sensación de ser un romántico en ese sentido. Son dos métodos diferentes y me gusta el que uso.
¿En qué lugar te gustaría montar una muestra? Si la tuvieras que compartir, ¿Con quién lo harías?
Tal vez una buena opción sería un pequeño museo que hay a las afueras de Copenhague que se llama Luisiana. Si tuviera que elegir un compañero para esta muestra, me hubiera gustado Joan Brossa.
Hace pocos meses protagonizaste una exposición en Madrid. ¿Preparas alguna muestra para volver por aquí?
No, por el momento. En Madrid vengo haciendo una exposición con material nuevo cada dos años. De momento, tendré que esperar. Por ahora los proyectos que tengo entre manos pasan por otros lugares, cómo Helsinki, Shangai o Barcelona.

Agradecimientos: Mandarina Magazine quiere agradecer a Chema Madoz la cesión del retrato (por Kike Palacio) y la imagen de la nube enjaulada. Asimismo, también da las gracias a Stoke por su cesión de la fotografía Luna sobre Edificio España de la noche en Blanco.
