Layla
Estuvo a punto de ganar un Pulitzer con su primer libro, “A Heartbreaking Work of Staggering Genius”, que se convirtió, de la noche a la mañana, en un bestseller. Pero Dave Eggers no es un escritor al uso, su máxima aportación a este mundo no son sus cuentos y novelas, sino la transmisión de una idea, la importancia de la escritura en la creación de adultos cultos y completos. Y para despertar el hambre por la literatura, tiene que haber un maestro que te abra el apetito, que te empuje a unir palabras que formen historias.
Dave Eggers puso en práctica estas ideas a través de la creación de 826 Valencia en 2002. Un centro docente gratuito para estudiantes de entre 6 y 18 años, situado en San Francisco, donde niños y jóvenes aprenden a disfrutar de la escritura mientras mejoran sus capacidades lingüísticas.
Para Eggers, 826 Valencia no sería el centro que es si Ninive Caligari, un profesor con gran experiencia, no le hubiese ayudado a plasmar el concepto que tenía en la cabeza. “Vino en el verano de 2002 y reforzó el programa y lo hizo crecer en docenas de direcciones. No sería lo que es sin la pasión y la experiencia de Ninive”. Desde entonces, se han abierto sedes en otras seis ciudades estadounidenses; NYC, Los Angeles, Michigan, Seattle, Chicago y Boston.
Eggers contribuye activamente en el desarrollo de las charlas y encuentros que se realizan. “Una vez a la semana doy una clase a alumnos de bachillerato. Son dos horas de debate sobre cualquier material que estén leyendo. Desde revistas a periódicos, o páginas web. Me encanta trabajar con estudiantes de bachiller porque sus cerebros se encuentran en un momento de cambio y muy abiertos. Son curiosos y apasionados y sus mentes todavía no están formadas”

Mentes abiertas
La filosofía del centro es que el secreto de un buen aprendizaje se encuentra en la atención personalizada al alumno. Los estudiantes reciben clases individuales impartidas por profesores voluntarios. El cuerpo a cuerpo proporciona una relación más enriquecedora, ayuda al crecimiento del joven motivado y su percepción aburrida de hacer los deberes cambia poco a poco. Uno de los objetivos particulares de estas tutorías es enseñar y jugar con el significado de cada palabra para que la comprensión lingüística sea completa y el alumno pueda asimilar cualquier conocimiento a través de la lectura. El intercambio entre profesor y alumno va más allá del aprendizaje, alcanza la relación personal, y los tutores también se enriquecen con las encantadoras mentes de los jóvenes y niños.
Wan, uno de los voluntarios del centro, recuerda con cariño el año en el que fue tutor. “El mejor momento que tuve fue cuando uno de los niños, fanfarroneando, me contó que él era el primero de su colegio que había ido a 826 y cómo todas las chicas le siguieron al centro porque estaban locas por él. ¡Qué mono!”
826 Valencia es mucho más que un centro de apoyo que imparte clases de refuerzo para alumnos poco aventajados. En 826 Valencia impera la creatividad. Niños y jóvenes exploran el mundo a través de la escritura; plasman ideas, inventan historias, comparten sentimientos, sueños y deseos en los talleres de creación de libros, periodismo o guión cinematográfico. El centro invita a escritores, periodistas y expertos en distintas materias para que los niños se enriquezcan con sus experiencias y se inspiren en sus palabras.
Las historias escritas no se guardan en un cajón ni se amontonan en un rincón del edificio. Cada trimestre, el centro publica libros de sus pequeños autores. Pero no es la única manera de transmisión de la palabra con la que cuentan en 826 Valencia. Cualquiera puede participar escribiendo post en el diario de su página web, artículos para varios periódicos escolares con los que colabora o podcastings.
“El gemelo” es una historia breve escrita por Jessica Cardenas:
“Un gato loco mirándose en un espejo, su reflejo y su pose como si estuviera haciéndose un retrato. No dice nada pero ríe como si fuera un cómico. Alguien, algo le está mirando, pero todo lo que él sabe es que es el gato más loco y guapo”.
La ficción no es el único campo en el que se expresan los estudiantes de 826 Valencia. También cuentan sus historias personales, dejando testimonios tan emotivos como el de Breddyn Matínez, publicado en “Más cerca de mis sueños: Antología de octavo grado 2008”. El relato de Breddyn comienza así:
“Una vez me fijé la meta de venir a Estados Unidos. Lo hice porque deseaba estar con mi familia y buscar un buen futuro. No por mí, sino por mi madre, porque ella siempre me ayudaba cuando la necesitaba. Ella no estaba conmigo físicamente, pero estaba en mi mente…”.
Todas estas actividades requieren de una férrea organización. Este control de horarios, talleres, publicaciones, voluntarios, niños y jóvenes es quizá uno de los éxitos de 826 Valencia. Sin caer en una burocracia ridícula, en el centro existen canales escritos para realizar las múltiples peticiones de todos aquellos que comparten el lugar. Hay inscripciones para los aspirantes a voluntarios, para colegios interesados en visitar las clases o para realizar preguntas. Las utopías también necesitan de lo práctico.

Un gran deseo
Dave Eggers recibió un premio TED el año pasado. Al recoger el galardón, los premiados deben expresar un deseo para mejorar el mundo que la organización del premio intenta poner en marcha con la ayuda de los ciudadanos. El deseo de Eggers se llamaba “Érase una vez un colegio” y consistía básicamente en la difusión de su proyecto. Animaba a todos los ciudadanos a fundar centros, convertirse en voluntarios-transmisores de la literatura y otras artes y oficios. Después, alentaba a contar la experiencia en una web, www.onceuponaschool.org. Se trata de la creación de una comunidad global altruista dispuesta a difundir el conocimiento y a enseñar a través de la creación de locales públicos.
Para Dave Eggers, la satisfacción y el aprendizaje no sólo es para los niños y jóvenes que acuden a los centros, también para todos los voluntarios. “Hay algo diferente e increíblemente poderoso en involucrarse directamente con profesores y alumnos reales”.
El deseo de este escritor se está cumpliendo. En www.onceuponaschool.org, cientos de personas de todas las partes del mundo han contado ya su experiencia. Eggers no está sólo. Pero ¿qué impulsa a un escritor en la cima del éxito a emprender un proyecto social con tal fe y energía? Quizá su infancia, marcada profundamente por la visión de sus padres trabajando con dureza para sacar a sus hijos adelante, le convenció de que la solidaridad y la creatividad son los caminos perfectos para hacernos más humanos. En 826 Valencia, cada niño, joven o adulto se siente único, además de serlo.
