En los agradecimientos que aparecen al final de su primera novela, el norteamericano Phil LaMarche menciona al escritor Tobias Wolff, el autor de Vida de este chico o de En el ejército del faraón. La referencia no es irrelevante, puesto que a lo largo de todo el libro sobrevuela no sólo el recuerdo de este nombre, esencial para entender buena parte de las letras USA de las últimas tres décadas, sino el de otros muchos, como Russell Banks o hasta Raymond Carver, con lazos sólidos a la literatura de Wolff y, ahora, también de LaMarche.
Con Juventud americana este profesor en la Universidad de Syracuse ha acertado de pleno en su diagnóstico de muchos de los males que condenan a los jóvenes de su país. La novela arranca con la muerte accidental de un chaval a manos de su hermano con el arma de un tercer amigo, protagonista absoluto de la historia. Para Teddy su descenso a los infiernos no hace sino comenzar. Convencido por su familia para negar su responsabilidad en el fatal incidente, su anodina vida de estudiante de instituto en una deprimida región de New Hampshire cobra un rumbo impredecible.
Sobre todo cuando los únicos apoyos que parece encontrar son los miembros de Juventud americana, un grupo que amalgama en su ideología valores profundamente conservadores y actitudes filofascistas. Incapaz de poner fin a la serie de consecuencias que provoca con sus inconscientes acciones, se dirige hacia un final con pocas salidas hacia la esperanza.
Con una narrativa ágil y concisa, LaMarche conduce al lector con verosimilitud por la angustia adolescente, la rabia, la frustración y el desamparo que padece su protagonista.

me llevó a Elephant, la peli de Gus Van Sant, tan real, cercana y fría. Cuanto tiempo sin pasar por aquí madre.
Escrito por ros el jue, 18 feb 2010