Mandarina Magazine

  • mié, 16 abr 2008 - El Abuelo

    ...y le dice un hombre en silla de ruedas a otro: "pues yo practico baloncesto en silla de ruedas, qué sabe usted de mi deporte", y responde el otro "a mí me gusta mucho, lo he visto a veces en televisión, aunque es cierto que conozco más el baloncesto sin silla de ruedas"...

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  • vie, 04 abr 2008 - El Abuelo

    Pues ya está visto. Y por mi parte he de decir que esperaba algo más. A lo largo de las semanas pasadas nos habían ido vendiendo la idea de que el programa iba a enseñar trucos para ahorrar y lo que me he encontrado, al menos en este primero capítulo, es a una familia que simplemente se dedicaba a derrochar el dinero.

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  • vie, 04 abr 2008 - El Abuelo

    ¿Alguien ha tratado de ver todo entero, de corrido, un capítulo -publicidad incluída- de Las gafas de Angelino? Lo digo porque se me hace complicado pensar que haya quien pueda conseguirlo sin estar drogado o con las pestañas amputadas, a lo Buda.

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  • lun, 31 mar 2008 - El Abuelo

    Me van a perdonar ustedes y un señor de Albacete que no esté hoy muy parlanchín pero simplemente me acerco a esta nuestra querida revista para comunicarles que el próximo nueve de abril comienza la segunda temporada de Muchachada Nui. Es más que probable que esta noticia ya haya llegado a sus orejas en días previos, pero como por lo habitual estoy en la parra, yo no me enteré hasta el sábado.

    Y el domingo era un muy mal día para ponerse a escribir.

  • vie, 07 mar 2008 - El Abuelo

    Si hubiera que buscar una frase, simple, corta y directa con que definir Eli Stone para alguien que aún no la conozca, creo que sería bien sencillo: Ally McBeal en masculino. Y punto pelota.

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  • lun, 25 feb 2008 - El Abuelo

    A la hora indicada, el día que se estrenó Página2, allá en el frío noviembre de 2007, yo andaba empapando un albornoz y la moqueta de un hotel en Plaza Colón, junto a la banderita de marras, donde me había alojado.

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  • mar, 19 feb 2008 - El Abuelo

    Anoche frente al televisor se me planteaba una terrible dicotomía: o tratar de ver un programa más de Tienes talento intentando ser lo más aséptico posible -cosa arduo difícil- o darle una oportunidad a Mueve tu mente, pese a las críticas negativas que había leído y escuchado de terceros. Haciendo caso omiso de ese sabio dicho de la cultura popular que reza más vale malo conocido que malo por conocer, opté por la segunda opción.

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  • lun, 04 feb 2008 - El Abuelo

    Pues al final parece que sí, que le voy a coger yo gustillo a ésto de las series. Si hace un mes más o menos decía que no las veía porque no tenía tiempo, hoy, cuatro de febrero de 2008 tengo que desdecirme y reconocer que lo único que me faltaba era encontrar ese hueco de tiempos muertos al que encontrarle cierta utilidad.

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  • jue, 31 ene 2008 - El Abuelo

    ¿Cómo es el mundo visto desde los ojos de un hombre que se enfrentan a la texitura de no ocupar el papel protagonista dentro de su relación de pareja?

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  • mar, 29 ene 2008 - El Abuelo

    Dudo que muchos recordéis un programa que dirigió Chicho Ibáñez Serrador titulado El semáforo que se emitió en Televisión Española hace ya unos cuantos años (me atrevería a decir que más de diez) y que tuvo, como dudoso honor, haber lanzado al más efímero estrellato al inefable Cañita Brava.

    La dinámica del programa era sencilla. Freaks de toda índole y toda condición acudían al plató a mostrar al mundo sus valiosas aptitudes para el cante, el baile y la interpretación con un jurado popular como telón de fondo. A la que la actuación no era del agrado del público, éste se levantaba en masa y hacía sonar, a modo de repulsa cacerolas, pitos, carracas, tambores y todo tipo de instrumento estruendoso y estrambótico.

    Con cajas destempladas se despedía al participante y se lanzaba otro a la arena del circo. Para volver a ser devorado, por supuesto.

    Todo ésto viene a colación de que ayer ví una de las fases clasificatorias de Tienes talento, ese producto de prestigio y renombre en otros países y que de la mano de Cuatro, que se está haciendo con el monopolio de los realitys -más allá de Gran hermano-, ha empezado a emitirse el pasado lunes.

    Durante el transcurso de mi estancia frente al televisor noté una variopinta amalgama de sentimientos: desde la vergüenza ajena hasta el voyeurismo más impúdico, pasando por la indignación y la expectación. Igual que en un instante se me estaba cayendo la cara de vergüenza ante la deplorable actuación de una supuesta futura bailarína, dos minutos después los gallos de un feo, feísimo, imitador de Paul Potts me dejaban sin palabras. Y es que en España tenemos ese don innato para teledirigir al espectador hacia la carnaza más fácil, profundizando en aquellas imágenes que con mayor rapidez despiertan las fibras más sensibles, sin importar si realmente los participantes tienen un don innato o no.

    No niego que entre tantos participantes haya auténticas perlas y diamantes en bruto, pero por lo visto ayer, tampoco parece que el nivel vaya a rayar a gran altura. Cierto es que el cómo está planteado el desarrollo del programa hace que quieras aguantar un rato más viéndolo. No se hace ni largo ni aburrido. Está hecho con dinamismo y sin tiempo para analizar las actuaciones. Miqui Puig y su expresividad es algo impagable, Nuria Roca y su cercanía empalagosa hacen más próximas aquellas historias a las que se presta algo más de atención, e incluso el formato en sí de tres jueces supuestamente independientes merece la pena. Pero es que es tanta la podredumbre acumulada que, analizado con frialdad, el programa sólo sirve para reírse de unos cuantos desgraciados cargados de sueños.

    Y como que éso no está muy bien.
  • lun, 21 ene 2008 - El Abuelo

    Entre caldos de pollo, caldos de gallina, conciertos, reseñas, más cine que en Cahiers du cinema y algo de tecnología que nunca sabré utilizar, en Mandarina también tenemos espacio para algo tan futil, vacuo, inane y banal como ver a Jesús Vázquez luciendo sus cuarenta y dos años en la nueva edición de Supervivientes. Sí. Supervivientes.

    Podéis tomaros un impás de unos segundos para asimilarlo.

    Ya.

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  • jue, 17 ene 2008 - El Abuelo

    Cuando anoche me senté en el sofá para ver los capítulos piloto y uno de Terminator: The Sarah Connor Chronicles lo hice no con cierto escepticismo, lo hice con mucho escepticismo. En mi cabeza estaba muy presente el recuerdo de mi incapacidad para poder ver entero ningún capítulo de Smallville, aquella serie centrada en la vida de un Clark Kent en pleno ataque de acné y adolescencia.

    En este caso, se cuenta la historia de un joven John Connor que, siempre visto desde los ojos de su madre, Sarah, se pasa los días en una constante huída intentando sobrevivir para en un futuro liderar la resistencia en la apocalíptica guerra contra las máquinas.

    La historia de Terminator ya todos nos la sabemos. Todos disfrutamos con la primera parte, nos dejó asombrados la segunda y pasamos de la tercera. Terminator: The Sarah Connor Chronicles comienza justo después de que T2 -que no es una terminal del aeropuerto de Barajas- se despidiese con aquel Sayonara baby. Sarah y Connor se convierten en fugitivos de la ley, y perseguidos por la policia, que les acusa del asesinato del creador de Skynet, huirán de ciudad en ciudad.

    Nos encontramos así con una serie que combina los ingredientes básicos de otras muchas a lo largo de los años de televisión. El ramalazo que tira a El fugitivo o a El coche fantástico, ahora que ésta está tan en boga, es muy fuerte. Por lo visto hasta ahora da la impresión de ser una serie que puede alargarse en el tiempo ad infinitum: el nexo de unión entre capítulo y capítulo es ténue, estando latente en cada momento pero no siendo el primordial, primando mucho más el corto plazo de la historia contada en el capítulo en sí.

    En cuanto a los protagonistas, Lena Heady, a quien recordaremos por su papel en 300 hace el papel de Sarah, mientras que Thomas Dekker, que ya salía en Heroes como el amigo de Claire, es John Connor.

    Resumiendo, y acabando, por ahora me está gustando. No es que vaya a ser ésto la mejor serie del mundo mundial, pero el que haya tenido la emisión de su primer capítulo en Estados Unidos haya sido vista por dieciocho millones de espectadores hace pensar que, aparte de una grandiosa campaña publicitaria, algo más tendrá.

    Os seguiré informando. No os retiréis.
  • lun, 14 ene 2008 - El Abuelo

    No me gustan las series de risas enlatadas, y encima, constantes, de esas que saltan cada quince segundos. Dan la impresión de que los guionistas, no estando seguros de que las bromas o gracias sean buenas, prefieran dirigir al espectador. Por si acaso.

    Ayer vi los dos primeros capítulos de la primera temporada de The IT Crowd, serie británica de la que había leído maravillas y durante todo el tiempo tuve esa sensación, que me estaban poniendo las risas para decirme eh, que ésto ha sido una broma, tienes que reírte, me he tirado veinte minutos pensando como enlazar con la siguiente parte del guión, ríete, coño.

    Dado que al resto del mundo le parece deliciosa y a mí me ha decepcionado, supongo que ha vuelto a funcionar la fórmula decepción igual a expectativas menos realidad.

    El punto de partida he de reconocer que es bueno: serie de humor británica, de capítulos cortos -apenas veinticuatro minutos-, cuyos tres protagonistas tienen que compartir ocho horas al día en el departamento de helpdesk de Industrias Reynholm, dando lugar a situaciones rocambolescas y cargadas de referencias y gags informáticos. Cada uno de ellos tiene bien marcado el rol: el informático nerd, completamente fuera de todo aquello que pueda representar estar dentro de un grupo social, el tío cabreado con el mundo que está hastiado de absolutamente todo y que piensa que aquellos que llaman al departamento solicitando ayuda son unos completos inútiles y la recién llegada, cuyos conocimientos de tecnología e informática son completamente nulos.

    Sí, la verdad es que pintaba bien. Pero no sé. Da la impresión de que todo está muy traído de la mano, arrastrado... Las bromas son tan obvias... Cierto es que hay momentos hilarantes, en que la situación roza el absurdo y te arranca unas cuantas carcajadas, pero por norma general, durante casi la hora que estuve sentado frente a la televisión, mi cabeza estaba runrueando un no entiendo por qué se ríen, yo no le veo la gracia.

    En mi defensa, por si acaso estáis pensando que soy cortito o algo así, he de decir que Paranoid estaba sentado en el sofá de al lado y que tampoco fue capaz de aguantar un capítulo más. Así que ya somos dos cortitos.

    Supongo que esta serie es recomendable para aquellos quienes gusten del humor absurdo y de las constantes referencias al mundo geek.
  • jue, 10 ene 2008 - El Abuelo

    A Paranoid y a mí nos ha bastado fumarnos una seesha de pistacho y una tarde tirados en el sofá para maravillarnos con esta delicia de la ciencia televisiva que han tenido a bien llamar Fama, ¡a bailar!, aunque su nombre correcto hubiera tenido que ser (pedazo de perífrasis) S.O.S. Adolescentes frikis, porque las tardes de gloria que nos van a dar alguno de los esperpentos ahí encerrados van a ser épicas.

    El esquema es fácil, exactamente el mismo patrón que en Supermodelo, solo que esta vez moviendo más el culo. Veinte hermosuras de la pasarela danzarina más cañí, diez chicos y diez chicas, demostrándonos al mundo cuánto saben sufrir y trabajar por un sueño, cómo saben saltar, hacer piruetas, cómo saben alentarse los unos a los otros y cómo están dispuestos a dejarse la piel en el intento por lograr eso, la fama.

    Enternecedor.

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  • vie, 04 ene 2008 - El Abuelo

    Me cuesta engancharme a una serie. Leía los artículos de Desenfocado sobre las maravillas de Dexter, Life on Mars, Verano Azul... y nada, incapaz era de ponerme con ello. Me interesaba, sí, me llamaba la atención, sí, pero nunca encontraba ese hueco para sentarme delante de la televisión. Así que creo que inconscientemente uno de mis propósitos para este año (aparte del kit básico que todos traemos incorporado de adelgazar y mejorar el nivel de inglés) ha sido el de dedicarle algo de tiempo a las series.

    Comencé antes de ayer con Painkiller Jane, mezcla de Nikita, T-Rex, Heroes y Dark Blue, y como Desenfocado me avisó, no fue una buena elección para el inicio. Le daré alguna posibilidad más porque ahora estoy de vacaciones y necesito algo que ver mientras hago bicicleta estática, pero no le veo gran futuro. Basada en un cómic de Jimmy Palmiotti y Joe Quesada, cuenta la historia de Jane Vasco, una policia del DEA reclutada por una agencia secreta del gobierno y que como virtud tiene el ser inmortal, aunque sí que siente el dolor. Eso le pasa por no ir a Renault Ocasión.

    Por la tarde ayer continué con Dirty sexy money y ahí sí que di en el blanco. Porque es de esas series que acabas un capítulo y quieres el siguiente, y acabas ese y te entran ganas de ver otro más. Vamos, una serie que engancha. Con la suerte de que toda la primera temporada ya está disponible en la red en versión original.

    Dirty sexy money cuenta la historia de Nick George, un abogado de Nueva York con un bufete dedicado a las causas perdidas. La serie comienza con el fallecimiento de su padre, también abogado y que se encargaba de los asuntos de una de las familias más importantes de la ciudad, los Darling. Pese a su reticencia inicial -su vida siempre ha estado unida a la de los Darling y eso no le es de grato recuerdo-, Nick herederá el trabajo, con todo lo que supone de cambio en su vida.

    A partir de ahí, en cada capítulo, se irá desgranando poco a poco el caracter extravagante y perfectamente pariodiable de esta familia, que aunque llena de tópicos, no resulta cansina en ningún momento. Podremos disfrutar de la madre maniqueista, manipuladora y onmipresente, de los dos hijos pequeños a lo Pete Doherty y Paris Hilton respectivamente, del mayor que aunque parece ser el que en más sano juicio está no deja de ser un niño embutido en el cuerpo de un hombre de casi cincuenta...

    Aparte de tener un guión excelente, rebosante de cinismo y crueldad, con grandes momentos de comedia, una de las mejores cosas de Dirty sexy money es su elenco de actores, con Peter Krause a la cabeza como Nick George, Donald Sutherland como patriarca de los Darling, William Baldwin como su heredero.

    ¿Soy yo el que ha puesto que William Baldwin es un gran actor? Madre de dios...

    En definitiva. Dirty sexy money os gustará si en primer lugar os gustan las series corales americanas, tipo Los Soprano, Mujeres desesperadas o Cinco hermanos (Dirty sexy money comparte con ésta al productor) y en segundo lugar si al recordar Falcon Crest se os esboza, inmediatamente, una sonrisa.
  • mar, 04 dic 2007 - Conway

    En la muy recomendable Nueve Reinas, Ricardo Darín explica con una exquisita economía verbal el implacable mercadeo que caracteriza nuestro mundo. Todo se compra y todo se vende, sólo es preciso que las dos partes implicadas alcancen un acuerdo en lo que respecta al factor determinante de toda operación: la pasta. "Aquí sobran putos, lo que faltan son financistas", le espeta el experto timador a su aventajado alumno en la cinta de Fabián Bielinski.

    Nadie se salva de caer en las garras del dólar o del euro, ahora que éste vive un momento dulce. Todos tenemos un precio, y sólo hace falta que nos enseñen el correspondiente fajo para acudir raudos y veloces, con el rabo en movimiento, a cumplir las órdenes de nuestro ocasional amo, perdiendo de paso la dignidad y la compostura.

    No quiero acusar a nadie directamente, pero todo esto me vino a la cabeza cuando anunciaron, hace ya unos meses, que Martin Scorsese, quizá el mayor genio que el cine ha dado en los últimos 35 años, sería el encargado de rodar el anuncio con el que una conocida marca de cava nos felicita las Navidades cada año (y de paso nos indigesta las cenas con las empalagosas puestas en escena de los spots, sus burbujitas doradas y sus estrellas de medio pelo chapurreando un infame castellano).

    Es decir, justo el año en el que la Academia de Hollywood reconocía el inmenso talento del pequeño Marty con una de sus películas menos personales, el director italoamericano aceptaba la propuesta de una firma catalana para rodar una minúscula pieza que puede verse, casi exculisvamente, a través de Internet. Son las cosas del mercado.

    De cualquier modo, y aunque el término mercenario se ajuste con bastante propiedad a este caso, es justo reconocer que no se ha limitado a cumplir el expediente y a elaborar un producto ramplón. Scorsese, enorme cinéfilo, ha optado por rendir un homenaje sincero a uno de los más grandes (en todos los sentidos), Alfred Hitchcock. Todo un ejercicio de estilo con constantes guiños a su filmografía y que termina con un impagable plano final en el que funde dos de sus incontestables obras maestras: La ventana indiscreta y Los pájaros.

    Así que ya saben, si quieren disfrutar de esta obra de encargo con aroma del mejor cine de autor, sólo tienen que pinchar aquí.
  • lun, 03 dic 2007 - Mandarina Magaz

    No es ningún secreto que adoro Futurama. Ni que Bender, el robot mexicano con más carisma de la televisión, es uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos.
    Por eso, cuando me enteré de que iban a devolver la vida a la serie, no pude evitar dar saltos de alegría. Una vez estuve más calmado, vi que la idea de Comedy Central sería producir cuatro películas de hora y media y editarlas directamente en dvd. Cada película se dividiría en 4 episodios, con lo que ya tendríamos una nueva temporada de 16 episodios.

    Desde el pasado 27 de noviembre, los amantes de la animación estamos de enhorabuena, pues se editó en EE UU la primera de esas cuatro películas, Bender?s Big Score, protagonizada, cómo no, por mi adorado Bender.

    Durante los 88 minutos que dura, la película demuestra que la cancelación fue injusta y ridícula, pues ni la serie ni los personajes estaban quemados ni habían perdido un ápice de su fuerza humorística (que la tenían y en grandes cantidades).
    Y precisamente sobre la cancelación va el primer gag, en el que los ejecutivos que dejaron sin trabajo a la tripulación del Planet Express aparecen como unos subnormales profundos que acaban despidiéndose a sí mismos por lo que hicieron tres años atrás.

    El argumento de la película es, como el resto de la serie, delirante. Tras una entrega en un planeta nudista en el que la tripulación del Planet Express es engañada por unos alienígenas nudistas y timadores, Fry, Leela y compañía deberán salvar al universo en una historia llena saltos temporales y risas.

    Y es que una serie en la que hay un robot macarra y cleptómano, una piloto cíclope sin percepción de profundidad, un funcionario jamaicano y unos Harlem Globetrotters científicos no puede ser más que una joya.

    Como para no perdérsela, vamos.
  • lun, 26 nov 2007 - Mandarina Magaz

    Hay momentos en los que crítica y público coinciden. Hay momentos en los que te recomiendan algo vehementemente y dan en el clavo. Hay momentos en los que una obra te sorprende y te impacta por la perfección de sus formas y por la complejidad oculta tras una premisa que, en un principio, parece simple y trillada.
    Hay momentos en los que no puedes evitar sentarte ante el teclado y soltar aún más alabanzas de las que ya se han expresado hacia dicha obra.
    Y es que cuando estás ante una serie tan bien realizada como Damages, solo te queda la opción de quitarte el sombrero ante esta casi perfecta maquina de relojería en forma de 13 episodios arrolladores, que no dejan de sorprender, impactar y enganchar.

    El argumento de Damages no pasará a la historia (y ojo, que solo me refiero a su argumento), pues no deja de ser una trama de abogados muy al uso. Pero sus formas? en ellas está la clave del asunto. Damages juega constantemente con saltos temporales para explicarlo todo. Y todo, absolutamente todo se explica, tiene sentido y hace avanzar la historia. Nada de tramas superficiales para despistar la atención de un guión vacuo y sin dirección. Aquí todo encaja. Cada insinuación va a tener su impacto. Cada escena aporta algo y hace avanzar la historia, aunque sea a costa de engañarnos y de volver una y otra vez a los mismos puntos pero con ligeros cambios en el punto de vista y en la información aportada, logrando que nunca estemos seguros de qué es lo que está pasando o que nos demos cuenta de lo equivocados que estábamos al dar por supuestas algunas cosas.

    Al empezar la serie, vemos a Ellen Parsons (interpretada por Rose Byrne) corriendo ensangrentada por NY y acusada del asesinato de su prometido, pero esa no será nuestra línea temporal ?presente?, sino que todo el ?presente? de la serie estará en los 6 meses anteriores a ese momento. Y en ese ?presente? veremos todo lo que ha llevado a esa situación, con una Ellen que entra a trabajar en el bufete de la implacable abogada Patty Hewes, interpretada impecablemente por una impresionante Glenn Close, que la guiará y utilizará a partes iguales durante el macro-juicio contra el empresario Arthur Frobisher, encarnado por un igualmente (y sorprendentemente) impresionante Ted Danson.

    ¿Cuál es la sensación que queda tras ver los 13 episodios de esta primera temporada? Pues no se puede evitar que en tu cabeza se repitan varias frases. ?No confíes en nadie?, ?nada es lo que parece? y, sobre todo, ?cuánto cabrón?.

    Si después de leer esta crítica 100% groupie no salís derechitos a descargar esta serie, os estaréis perdiendo una de las obras maestras televisivas de estos últimos años.

    Y ahora, disculpadme. Voy a limpiarme las babas.
  • lun, 19 nov 2007 - Mandarina Magaz

    El humor llega a Mandarina. Y encima por partida doble, con un post sobre dos grandes series a reivindicar The Office y Extras, que tienen un nexo de union: Su creador, Ricky Gervais.

    Gervais es uno de los humoristas más agudos, cínicos y certeros que han surgido del Reino Unido en los últimos años, y junto a su inseparable compañero Stephen Merchant, ha perpetrado los momentos más divertidos, ácidos y políticamente incorrectos (y pese a ello, más inteligentes) de la television británica.

    Mi primer contacto con el humor de Gervais fue un poco de rebote. Había oído hablar de The Office en varios sitios, pero no fue hasta que un amigo me pasó las dos temporadas en dvd cuando pude disfrutar de su peculiar humor.
    The Office es un supuesto documental sobre una empresa papelera de las afueras londinenses. En ella, el protagonista absoluto es David Brent (interpretado brillantemente por Gervais) un jefe realmente incompetente, machista y faltón con una opinion buenísima sobre sí mismo, que no deja de ponerse en ridículo con sus comentarios siempre a destiempo. Junto a un elenco de secundarios realmente brillantes (el pelota, el desencantado, la secretaria feúcha?), la serie no da concesiones y la risa está muy cercana a la vergüenza ajena y la incomodidad ante un personaje tan cutre y rastrero.
    Sus dos temporadas, de 6 episodios cada una, se pueden ver de una tacada. De hecho, os reto a verla en más de un par de días, puesto que crea adicción.

    Por si no fuera suficiente con crear esa gran serie, Gervais y Merchant se descolgaron hace un par de años con Extras, con Gervais de nuevo en el papel protagonista y encarnando a otro personaje triste y gris, aunque no tan penoso como Brent. Está claro que este hombre sabe reírse de sí mismo.
    Extras gira alrededor del excitante mundo del cine? visto desde el punto de vista de (oh, sorpresa) los extras, aquellos actores cuya única función es figurar en las películas. Andy Millman (Gervais) dedica todo su esfuerzo a intentar conseguir un papel en el que pueda pronunciar alguna frase, aunque lo tenga complicado gracias a su penoso agente (interpretado por Merchant).
    Uno de los puntos geniales de la serie es el contar con cameos de actores famosos como Ben Stiller, Kate Winslet o Samuel L. Jackson, que se prestan al juego de dar una imagen realmente alejada de la que suelen dar en sus películas.

    Y es que Gervais es un genio en eso de crear personajes deleznables y al mismo tiempo encantadores, aunque sea muy en el fondo.

    Larga vida a este Rey de la Comedia.
  • lun, 12 nov 2007 - Mandarina Magaz

    La ciencia ficción llega a Mandarina Magazine. Algo tan geek y poco cool como la fantasía espacial (a menos que se trate de camisetas vintage de Star Wars, que eso sí que es de lo más) no suel tener cabida en una web de tendencias. Pero qué diablos, me piden que hable de televisión y hoy me apetece hablaros de una gran serie de ciencia ficción, de esas con naves espaciales, explosiones, robots y toda clase de artilugios futuristas. Amigos, esto es Battlestar Galactica.

    Bueno, miento. La verdad es que Galactica es mucho más que eso. Para empezar, esta serie que se estrenó en 2003 es la versión actualizada de la serie ochentera que muchos disfrutamos en nuestra infancia y cuya premisa era simple: Tras una guerra entre los humanos y los cylones (unos malvados cíborgs con una mirada parecida a la del Coche Fantástico) estos últimos destruían las 12 colonias en las que vivían los humanos y estos se veían forzados a huir por toda la galaxia en busca de una leyenda milenaria: la Tierra.

    La nueva serie toma el mismo punto de partida, pero actualiza, homanajea y mejora la original en todos y cada uno de sus episodios. En esta nueva Galactica, las cosas son más oscuras, los personajes son mucho más profundos y llenos de matices, y en ella no hay buenos y malos a la usanza ni todo es blanco y negro, sino que en cada bando hay gente que no es lo que parece a primera vista. Los cylones ya no son cíborgs metálicos sino que adoptan aspecto humano y se infiltran entre los humanos para lograr destruirlos desde dentro.

    Como en toda buena obra de ciencia ficción que se precie, el entorno futurista y altamente tecnológico no es más que la excusa para explicar historias humanas, para ahondar en la psicología de las personas y en sus reacciones ante determinadas situaciones extremas como una guerra. La política y la religión son temas que están constantemente presentes en Galactica, así como el honor y los valores morales cuestionados en tiempos de crisis y las decisiones que se tienen que tomar para poder sobrevivir.

    La odisea de la flota comandada por la Galactica es una aventura muy humana. Y el ser humano es complejo y sencillo al mismo tiempo. Y eso es lo que vais a poder encontrar en esta serie: episodios con un elevado nivel de acción y emoción, y otros en los que la emoción surge de los sentimientos y de los dilemas morales.

    En definitiva, una gran serie de la que espero con impaciencia el inicio de su cuarta y (supuestamente) última temporada, que puede ser el broche de oro de una de las mejores series de ciencia ficción de los últimos tiempos.

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