La familia ha sido, desde la noche de los tiempos, carne de sitcom. No hay que ser un genio para ver que si juntas a un grupo de personas obligadas por las circunstancias de la vida a convivir en unos pocos metros cuadrados únicamente hace falta una pequeña chispa para que la situación explote de una forma cómica. La (de momento) última serie en sumarse a la extensísima lista que cualquiera de nosotros puede recordar es Modern Family.